Hace poco más de 3 meses le pregunté a Andrea si quería bailar conmigo y dijo que si…hoy estamos a 7 meses de bailar, y a 7 meses de empezar una vida juntos siguiéndonos el paso hasta que uno de los dos se vaya al limbo.
Dentro de mi cráneo hay un coctel de emociones que solo se me ocurre definir como una: “impaciencia re-cabrona” por la boda, por el viaje, la casa, por todo, pero más que cualquier otra cosa, porque me urge despertar todos los días viendo a Andrea en la misma cama.
Cuando decides vivir de forma “tradicional” y casarte, recibes una cantidad de comentarios impresionante, unos te felicitan y otros casi te dan el pésame y empiezan a explicarte las razones por las cuales no creen en el matrimonio; En principio, esos comentarios cimbran las bases sobre las que tomaste esa decisión, pero al final sirven para ponerte a prueba y entrarle con más ganas, o dicho de otro modo, con FUAAAAA!!!
Ahondando un poco en los comentarios, tal vez el que me hizo más ruido fue uno que decía más o menos así: “Es que no mames, te arrepientes porque luego no puedes hacer lo que quieres, pierdes tu individualidad”… Cuando lo escuché dije “no mames, si está cabrón” pero la verdad es que eso quiero, afortunadamente puedo decir que a mis 26 años he tenido MUCHAS experiencias y vivencias, unas buenas y otras malas, pero creo que no me falta vivir más cosas solo, y mucho menos creo que pueda tener una vida plena solo, creo que siempre me faltaría algo. Así que hablando de esa individualidad que “se pierde” al casarse… pues qué creen? es cierto; En un matrimonio el “Yo” queda en segundo plano y el “Nosotros” es el nuevo protagonista. Suena fuerte, y lo es. Pero precisamente por eso, el matrimonio no es para todos. A fin de cuentas es una decisión de vida muy personal, a mí eso me funciona, eso es lo que quiero… a cada quien le funcionan cosas diferentes y todas están bien, siempre que tu decisión de vida saque lo mejor de ti.
Siendo bien honesto, me molesta un poco o un mucho, cuando veo parejas que se avientan al matrimonio, sin saber lo que es, lo que implica y sobre todo pensando que si no funciona, “hay divorcios, cuál es el pedo?”. Yo digo que si se va a hacer algo, mejor hacerlo bien y al 100% o mejor no tomarse la molestia. Para casarse no solo se necesita sufrir de “apendejamiento crónico” (léase: estar enamorado), se necesita leer, cuestionar y cuestionarse, discutir y pensar; Si no lo ves como algo permanente y si no concuerdas con todo el montón de cosas que implica, si lo ves como una tradición y crees que una boda solo es una pedota, no lo hagas, hay muchas otras alternativas, vive con tu pareja, firma un contrato o yo que sé, pero no te cases sólo por ponerle check a esa lista de cosas que “la gente” espera que hagas.
En fin, MUCHA suerte y mis mejores deseos a los que como yo tienen planes de una boda de verdad.
Canción del momento: http://www.youtube.com/watch?v=eLhpHjmxNw8